Encierro y ansiedad: los otros enemigos durante la pandemia

Por Elizabeth Pérez del Toro

Cuando sentimos miedo, es natural responder ya sea con instinto de lucha, o de huida. Por eso, es que el temor nos agudiza los sentidos, y a veces, la ansiedad nos paraliza.

Pero…¿qué es la ansiedad?

Primero, es necesario mencionar que es un fenómeno completamente normal, incluso pudiéramos decir que nos lleva al conocimiento de nuestro propio ser. La psicología la define como una experiencia emocional que puede significar:

  • Episodio de tensión.
  • Reflejo al peligro.
  • Estado de estrés o sufrimiento.

En contraste, una persona que goza de salud mental, se encuentra en un estado de equilibrio entre el bienestar físico, mental y social (OMS, 2001).

¿Por qué es importante poner el tema sobre la mesa?

La pandemia por COVID-19, nos golpeó en distintos aspectos de la sociedad, desde el económico, hasta el laboral y familiar, sin percatarnos del impacto que nos ocasionó en el ámbito mental.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Genómica de la Secretaría de Salud, hasta antes del confinamiento era poco usual mencionar temas como depresión, ansiedad, irritabilidad e insomnio como síntomas emocionales ante las situaciones de crisis.

Asimismo, el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana (EQUIDE) reveló estadísticas donde se revelaba que en los primeros meses de la pandemia en México, 27% de las personas mayores de 18 años presentó síntomas de depresión y 32% manifestó síntomas severos de ansiedad.

No es coincidencia que el 2020 fue el año con más cantidad de suicidios en la última década.

Impacto económico

Una persona que padece de algún trastorno mental dificilmente podrá explotar su potencial en su vida diaria. Es necesario entender que la salud mental funge como base para el bien común y la actividad eficaz del individuo seguido de la comunidad, impactando en un nivel colectivo.

Por lo que, los impactos económicos de las enfermedades mentales se expresan en distintas áreas:

  • Disminución del ingreso personal.
  • La habilidad de la persona enferma para trabajar.

Los problemas de salud mental tienen un costo estimado entre entre el 3% y el 4% del Producto Nacional Bruto. Más aún, las enfermedades mentales cuestan a las economías nacionales varios miles de millones de dólares. Incluyendo costos médicos, farmacéuticos y por discapacidad, para trabajadores afectados por depresión, el costo promedio anual puede llegar a ser 4,2 veces más alto. “Ni la salud mental, ni la salud física pueden existir solas.”

Atención inmediata

Desafortunadamente, en la mayor parte del mundo, no se le otorga a la salud mental y a los trastornos mentales la misma importancia que a la física; en rigor, han sido más bien objeto de ignorancia o desatención.

“Ocultar o reprimir la ansiedad, solo produce más ansiedad.”

Entrar en cuarentena nos exigió cambios en nuestra rutina diaria y estilo de vida, y junto con el confinamiento repentino que inició un 20 de marzo del 2019, hace ya dos años, nos exigió un sobre esfuerzo de adaptación. Dentro de varios de los problemas con los que han lidiado las personas, se encuentran:

  • Sentimientos complejos como frustración, impotencia y soledad.
  • Pensamiento anticipatorio.
  • Pérdida de concentración.
  • Duelo.

El haber tenido que integrar de la noche a la mañana el trabajo a distancia, la educación virtual, el no poder estar con nuestros seres queridos o la falta del contacto físico, generan repercusiones negativas en la psique de cada uno.

“Todos somos distintos, el estrés por confinamiento se puede manifestar de formas distintas en cada persona.”

Por ahora, es importante ser empáticos con los demás, y de ser posible o necesario, buscar soluciones para sobrellevar el estrés que provoca el encierro:

  • Cuidar necesidaces básicas como alimentación y beber agua.
  • Uso de tiempo libre en actividades placenteras.
  • Planificar rutinas.
  • Mantener un sueño regular.
  • Buscar ayuda con profesionales.

Por último, me gustaría presentar un cortometraje titulado “Prestando mis alas”, en donde se proyecta de forma más clara lo que representa el viaje entre identificar el pesar que tenemos, y el primer paso a pedir ayuda.

https://www.youtube.com/watch?v=YMzl7wmHFj4

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