Descubren ancestral vasija en obras del Tren Maya

Redacción. Eureka Medios. El día de ayer, Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura Federal, dio a conocer mediante sus redes sociales el descubrimiento de una vasija milenaria. Esta pieza, de estilo Chocholá, se distingue por su rareza, ya que pocas como ella han sido halladas en la región. Recibió el nombre de El vaso del Sajal y fue descubierto durante las labores de salvamento arqueológico organizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en las obras del Tren Maya.

El vaso del Sajal cuenta con una serie de grabados jeroglíficos asociados a la zona de Oxkintok, datados entre el 600 y 800 d.C. Se ha identificado que esta clase de piezas tienen una gran presencia al norte del estado de Yucatán; sin embargo, también se tiene información sobre un gran mercado negro que dificulta el avance de las investigaciones. Según este contexto, la vasija tiene un enorme valor por el solo hecho de haberse salvado de los saqueadores y traficantes.
Vasijas Chocholá
Estas vasijas deben su nombre al arqueólogo estadounidense Michal D. Coe, quien señaló que la mayoría de ellas eran adquiridas por coleccionistas en la zona de Chocholá. La peculiaridad más notoria de estas piezas es el texto jeroglífico que poseen. Por lo regular, consiste en una dedicatoria donde se hace una breve descripción de la vasija. Además, figura una mención de su contenido, así como de su propietario y los títulos que poseía.

La importancia de El vaso del Sajal
El vaso del Sajal, descubierto en su contexto original, es decir, un ajuar mortuorio. No obstante, se sabe poco del significado de estas piezas. A pesar de que en sus inscripciones hacen referencia a algunos individuos de renombre, se han hallado en sitios de baja jerarquía, en basureros o en rellenos constructivos. Tales hechos amplían la de por sí compleja discusión sobre sus usos y relaciones con las clases gobernantes.

El arqueólogo Ricardo Abraham Mateo Canul, integrante del equipo de salvamento arqueológico, es el encargado de realizar el análisis epigráfico de la recién descubierta vasija. El nombre El vaso del Sajal fue elegido gracias a sus primeros avances, los cuales revelaron que el texto grabado dice lo siguiente:

A1 u jay (u-ja-yi) “Es su taza”; B1 yuk´ib (yu-k´i-bi) “su vaso”; C1 ta yutal (ta-yu-ta) “para su afrutado”; D1 tsihil kakawa (tsi-li-ka-wa) “cacao fresco o nuevo”; D1 Sajal (sa-ja-la?) “del Sajal”.

La bebida del cacao fresco o nuevo era común en la región, de acuerdo a las descripciones de diversas vasijas estilo Chocholá. En cuanto a Sajal, hay algunas variaciones en cuanto a las propuestas epigrafistas. Según las traducciones, puede ser entendido como hombre subordinado o exclamador (es decir, quien repetía en voz alta las órdenes del gobernante.

El vaso del Sajal fue recuperado por la arqueóloga Susana Echeverría Castillo, a la altura del Tramo 3, que corre de Calkiní, Campeche, a Izamal, Yucatán, cerca de la población de Maxcanú. Junto a la vasija, también fueron hallados restos óseos humanos. Se espera que estos descubrimientos contribuyan al completar el rompecabezas arqueológico de la región que aún está a la espera de resolverse.

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