Estoy soltero

El próximo mes cumpliré 35 años. Justo a finales de agosto.  Soy virgo y según mi horóscopo, el día de hoy debo valorar las cosas sencillas de la vida. También leí algo que me dejó he-la-do: según decía esa paginucha quizá me está pasando lo mismo a diario y mi pareja no está satisfecha… Yo así de ¿kha?

A ver, paso a paso, ¿qué es una pareja? Ya tiene rato que no he compartido ese título con alguien. Ni me acuerdo cómo se siente ser novio.

Como paréntesis y haciendo un poco de historia, pensé que con el maquillista que conocí hace unos meses, y de quien misteriosamente dejé de escribir después de un buen ratito, lograríamos compartir un poco más que buenos ratos y generar una relación así perrilla, pero pues bueno… Al final,no se logró, y no pasa nada, se avanza.

Se supone que los virgo tenemos un ideal de lo que es el amor, chance y no es mi culpa. Quizá mi destino ya estaba escrito y desde chavito andaba imaginando e idealizando a mi pareja soñada: el tipo de 1.90, mamado, políglota y con buen aliento. Aunque tal vez mi ascendente en libra sea el culpable de mi poca confianza en el horóscopo. Bueno…Debo admitir que no me molestaría si llegara alguien con esas características. Realmente no sé qué busco en un chico. Quizá ese sea uno de los problemas: no buscar. 

Hace algunos años me encontraba en un círculo vicioso. Si bien he amado de verdad, recién concluía un romance y ya estaba empezando el siguiente. No me daba el chance necesario para vivir el duelo y yo le daba alegría a mi cuerpo, Macarena. No sufro, así es mi historia. Pareja tras pareja.

Desde hace dos años soy soltero. He salido con uno que otro morrillo, nos damos nuestros besitos, compartimos la cama y hasta uno que otro secreto, pero al final no ha aparecido ese alguien con el que el match sea tan profundo como para seguir dándonos like a diario. Entonces, me pregunto: ¿qué necesito para que alguien me llene por completo? Aunque probablemente pensaron en el mismo albur que yo, la respuesta es un simple “no sé”.

Lo que sí sé es lo que no quiero, ya lo he mencionado antes. Celos… ¡Fuchi, caca! Soy un hombre bien leal, pero en cuanto aparece el drama, en cuanto me dicen que solo son celos “bonitos”, me pierden. No soy de nadie, nadie es propiedad ajena. Soy bien desapegado, de todos y en general de todo. Hace un par de días hablaba con mi amigo Nico sobre el hecho de que no tengo nada en esta vida; es más, ni mis perras son mías. Al contrario, creo que yo soy totalmente de ellas, me tienen a su merced, comen bien fresilla y hasta van a mejores clínicas que yo. Lo único que tengo, que es realmente mío y lo defenderé con el alma entera, es el Camino de Santiago, pero de eso ya les contaré en otro texto. 

No quiero a alguien que no anhele estar conmigo o viceversa, nada es a la fuerza. La costumbre no me ha venido bien, por experiencia, amor o por dolor. Algunas veces he intentado que me guste alguien, me he empujado a que ese placer que debería llegar genuino aparezca con el tiempo, que un día despierte y diga ¡Ya me gusta! Hasta hoy no ha funcionado, tal vez es pura química. 

Quiero a alguien que se muera por mí sexualmente, que me vea como el mayor cómplice de sus fetiches y que cada pasión desee compartirla conmigo. Si esos destellos de intimidad no llegan para mí, pues tampoco me volvería loco. Pero no creo que eso debería ser una petición, supongo que la buena sexualidad es parte de las parejas chidas, aunque cada cabeza es un mundo y así, cada nalga tiene un diferente aroma -a mí me gustan las que huelen rico-.

Hoy sí tengo ganas de una relación. He aprendido y sé muy bien estar solito, disfruto pasar el tiempo conmigo y no me aburro nada de nada, estoy muy, muy cagado. Pero de cierta manera ya me dan ganitas de compartir esas horas con alguien más. Antes sufría y decía que tenía mucho amor para dar, que necesitaba ofrecérselo a alguien. Hoy lo respeto, lo reparto con destreza y mucha calidad, comúnmente acierto en las personas buenas, comúnmente. Mi tiempo es valioso; pero así como vale mucho, tengo muy claro que nada es tan importante, nada vale nada.

No por eso buscaré como desquiciado al amor de mi vida, porque seguro estoy de quién es esa persona: yo. Pero bueno, no está de más abrir el tercer ojo y permitirle al mundo conocer un poco más del Aníbal enamorado, ese animal que anda con el corazón a tientas y a veces ladra, en ocasiones se cubre con imágenes ajenas para diseñarse o reinventarse, otras solamente es todo lo que quiere ser. 

Soy virgo, soy treintañero y quiero mi vacuna, me encanta la música de Dvořák, las Spice Girls y la Sinfonía no. 1 de Corigliano. Adoro las películas con guiones adaptados y sonrío con torpeza cuando una escena me cautiva. Soy un poco débil al escuchar, confundo las palabras. Lo que nunca confundo es el corazón, a ese siempre le subo el volumen, le doy espacio para atender cuando es necesario. No lo callo. Lo dejo expresarse y que siempre hable con la verdad. 

Ese sentido, el del amor, ese siempre lo tengo al tiro. Lo alimento e hidrato constantemente. ¡Chale! La neta, sí quiero un novio.

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