La sabiduría de Niurka + “Los cuatro acuerdos”

Aníbal del Rey

Comenzaré diciendo que aún no logro descifrar o decidir quién o qué soy, porque no soy solo una cosa, puedo ser varias. Soy fotógrafo, profesor, cocinero, divertido y a veces tartamudo, también un poco alto y ligeramente -muy- desnalgado, soy medio castroso, alburero y con una gracia peculiar para caerle bien a la banda, me gusta llevarme chido con casi todos y siempre veo el lado bueno de las cosas. Soy un hombre que sabe aguantar, tolerante y resistente. He aprendido a ser fuerte, ¿no les he dicho también que tengo unas cejas perfectas? Ya las quisiera Betza Estévez de molde para sus microbladings.

Aún no logro completar una descripción exacta de mi persona, gustos o disgustos, pero cada vez reconozco con mayor facilidad lo que no necesito en la vida, no sé si eso tenga que ver con la edad o con la falta de corazón. No me gusta que supongan o desconfíen de mí, que me traten mal (menos). Nadie se lo merece. ¡Ojo! Tampoco me gusta hacerme la vístima, aunque tal vez lo parezca.

Esta semana leí nuevamente Los cuatro acuerdos de Miguel Ruiz. Me cayó como anillo al dedo. Para aprender a amarnos, ser felices y estar en paz, este libro nos invita a vivir a través de cuatro acuerdos que parecerían tremendamente sencillos, pero llevarlos a la práctica quizá nos tome bastante tiempo, aunque solo hay que recordar que si no empezamos hoy, mañana será más tarde.

El primer acuerdo dice “Sé impecable con tus palabras”. Leí esa frase e inmediatamente pensé en mi gurú y Pokémon favorito, Niurka. Casi, casi pude escucharla decir: “Escupiste parriba y te cayó en el hocico”. Esa sería una traducción bien básica y clara para mí y mi vocabulario criado en una primaria de turno vespertino en Poza Rica con 40 grados a la sombra. Pero mejor hago un copy + paste del texto de Miguel Ruiz para que ustedes hagan su propia interpretación. “Qué significa la palabra «impecabilidad». Significa «sin pecado». «Impecable» Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra ti (…) Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo”. Tan fácil que parece cuidar nuestras palabras, sin embargo tantas veces he dicho frases desde la ira o el éxtasis total, he hablado a través de las entrañas en lugar de procesar o filtrar las palabras. No creo que necesite callar mi voz, solo entender que todo lo que se dice tendrá una consecuencia, buena o mala. Las palabras no se las lleva el viento, al contrario, tienen tanto peso y filo que pueden grabarse hasta en piedra.

El segundo acuerdo es “No tomes nada personal”. Sencillo, ¿verdad? Hasta que te dicen “Qué gordo estás”, “Te ves súper delgado, ¿estás enfermo?”, “Mira qué cara traes, seguro dormiste mal”. Tonterías que algunas veces he acabado por creer y me han destrozado varias horas del día o más que eso. Miguel Ruiz dice: “Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida. Tu rabia, tus celos y tu envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá”.

Avanzando en este libro llega el tercer acuerdo: “No hagas suposiciones”. Tantas veces he pensado por alguien más, he supuesto cosas sobre mi pareja en turno, he hecho dramas de telenovela en mi cabezota que hasta me he imaginado gritando: “¿Qué haces besando a la lisiada?” Todo esto por fantasear y crear posibilidades imaginarias positivas o negativas sobre algún tema. Alguna vez pensé que mi ex novio me ponía el cuerno y creé todo un mundo de peripecias; casi, casi odié a todas las personas que le llamaban y suponía que cuando no estaba conmigo, quizá estaba con alguien más… Lo acepto, también fui un celoso y esa es de las peores cosas que he sido. No estoy dispuesto a serlo nuevamente, tampoco a soportarlo. Se sufre mucho creando expectativas, buenas o malas. Si somos impecables con nuestras palabras y no nos tomamos nada personal, muy probablemente será más fácil no hacer suposiciones sobre nada. ¡Qué bonito es hablar bien, derecho y con la verdad por delante… o por detrás!

El cuarto y último acuerdo es: “Haz siempre tu máximo esfuerzo”. Una vez mi amigo Rodrigo me dijo “No fuerceslas cosas, eso no quiere decir que no te esfuerces”, coincido totalmente. Vivir cada día como si fuera el último me parece agotador, no sé si podría con tantas emociones a cada rato, pero lo que sí puedo hacer es entregarme completamente cada momento, desde cosas sencillas como platicar con el chico que me late, jugar con mis sobrinos, acariciar a mismascotas: siempre podemos dar lo mejor de nosotros en cada actividad, siempre.

Algunos tal vez recuerden a la bellísima e indomable Teresa Chávez diciendo: “Entre ser y no ser, yo soy”, pero tengo que aceptar que terapeuta, psicoanalista o investigador son profesiones que ni de chiste tengo, lo que sí me queda más que claro es que soy alguien al que le gusta estar consigo mismo, me disfruto muchísimo, quiero vivir en paz y de manera sencilla; estos cuatro acuerdos son una de mis referencias diarias para continuar mi camino bien contento y a gusto. 

Y ya para despedirme esta semana, querides amigues, citaré nuevamente a mi sensei Niurka Marcos -creo que esta mujer es una sabia, a su manera, pero realmente consciente de sus palabras-, esperando con el corazón que todos podamos decirnos con franqueza y muchos huevos/ovarios esa frase al menos una vez en la vida, dándonos el espectacular lugar que merecemos… “Qué cagada soy. Me amo a mí misma por ser tan adorable”.

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