¿Puedes ser amigo de tu ex?

Aníbal del Rey

Hace dos años terminé una relación que duró más o menos lo mismo, dos años. Lo lindo fue bastante lindo, y al final… pues no tanto. Fue un noviazgo realmente intenso y con muchas muestras de amor verdadero (inserte aquí canción de princesas de Disney). Confirmen si todos hemos tenido esa persona que nos ha dolido tanto o más de lo que pudimos amar. Hace unos días platicando con mi amiga Lupita, me preguntó “¿Tú a quién quisiste muchote?” La verdad es que a cada una de las personas que he amado, literalmente las he amado.

No puedo borrar ese amor de juventud con Gerardo, cuando yo tenía 24 años, él un poquito más. Queríamos comernos el mundo entero, todo era rápido y acelerado, nada nos detenía. Y como inició, se terminó. Remarco, éramos jóvenes e inexpertos para resolver problemas, cualquier sonido externo nos hacía ruido. Hoy ambos podemos verlo así, como algo muy bonito, sincero y que nos dio un poco de callo para aguantar los chingadazos de la vida, no sé si aprendimos a madurar, pero ¡qué bien la pasamos!

Si sigo avanzando en esa lista, Lanfranco actualmente es uno de mis más grandes amigos; nos queremos muchísimo desde el día 1 hasta hoy. Simplemente no funcionamos como pareja, no por eso el afecto no existe. Y es que seguro estoy que el amor puede trascender y ubicarse en otra forma o con otro título. He conocido a uno que otro de sus ligues y él a los míos, podemos hablarnos de frente y sin esperar nada más que la verdad, como siempre fuimos, reales.

En el último ejemplo no mencionaré nombre alguno, no quiero pedos con nadie. Esa relación que les comenté al inicio de este texto fue fuerte, fue redonda y bastante especial. Concluimos el noviazgo sin drama pero con el corazón un poco lastimadito. Tiempo después pudimos ser cuates nuevamente, aunque nada volvió a ser lo mismo. Hace un par de meses lo vi desde mi carro, él iba con su chico. Volteé esperando saludarlo, simplemente siguió su camino mirando de frente (y haciéndose pendejo). No pasa nada, cada quien tiene su transcripción de la chisma; y yo siempre digo que en cada historia no hay ni una ni dos versiones reales, sino tres: la tuya, la mía y la de verdad. Aunque mi amiga Liz dice que eso es falso, solo existen dos versiones “la mía y la equivocada”. Me parece razonable.

Hablé sobre esto con Carlos -por si no saben quién es, el hombre que me ha robado el corazón el último mes-, nuestra complicidad ha evolucionado tan bonito que podemos platicar de nuestras relaciones anteriores sin tanto show, de la historia que hemos construido individualmente, lo que nos ha hecho quienes somos hoy. Para él no hay manera de ser amigos luego de una relación, sin embargo pueden convertirse en cuates, un grado por debajo de la amistad… O no, dependiendo cómo hayan terminado las cosas.

Charlie y yo estamos muy bien. Hemos encontrado una gran química. He escuchado varias veces que hay que ser comprensivo y tolerante con la pareja, pero es que yo decidí que ya no quiero serlo, ¡ojo!, no sé si actúo de forma incorrecta o no, pero hoy no necesito aguantar lo que no quiero en la vida. Y este canijo me da mucha paz, incluso con nuestras diferencias -que son varias- nos llevamos muy bien, me gusta físicamente y seguro estoy que le gusto. Nuestras conversaciones fluyen sin problema y nuestros silencios son igual de gratos, no pesan. Hicimos un pequeño viaje de dos noches porque él debía trabajar fuera de la ciudad y lo acompañé… ¡Total y tremendo éxito!

Qué bien se siente no forzar las cosas, qué delicia que todo salga natural y orgánico; no quiero decir que por eso no nos esforcemos. Sin embargo, somos los dos quienes somos sin ninguno tipo de disimulo.

Estoy feliz, ese maquillista se merece un aplauso, o dos. Hasta ganas me dan de ser su novio.

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