Biden pide aprobar reforma migratoria y cuidar a soñadores

Redacción. Eureka Medios. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, fue tajante en su primer discurso ante las dos cámaras del Congreso en el tema migratorio, sin lugar a duda uno de los más espinosos con los que ha tenido que lidiar en sus primeros cien días como líder estadounidense, al exigir a los legisladores que aparquen el insistente uso de los migrantes como arma política, y que de una vez por todas actúen para resolver un problema que ya es crónico.

Biden es consciente de las divergencias entre demócratas y republicanos en este tema, pero hizo un llamado a la cooperación y el trabajo conjunto para avanzar hacia un cambio migratorio, una reforma que llega décadas tarde y que, según el mandatario, no responde a algo tan “esencial” para Estados Unidos como la inmigración.

No fue una retórica novedosa en el credo de Biden, pero colocarlo como uno de los puntos (aunque breves) de su primer discurso ante Cámara de Representantes y Senado demuestra su interés en dar respuesta a un reto que su administración está tratando de resolver pero que, sin una acción concreta del Congreso, seguirá alargando su agonía. En ese sentido, Biden defendió la necesidad de arreglar “el problema en la raíz”, en los países centroamericanos de donde huyen la mayoría de migrantes.

Su solicitud no se espera que tenga una respuesta positiva de parte de los republicanos. “Debilitar nuestra frontera sur y crear una crisis no es compasivo”, criticó Tim Scott, senador republicano por Carolina del Sur, y encargado de dar la respuesta oficial del partido opositor al discurso de Biden.

Un Biden que, en la hora y 9 minutos de discurso -uno de los más largos para un presidente primerizo en este tipo de eventos- se limitó básicamente a hacer un repaso de los éxitos conseguidos en sus primeros cien días en la Casa Blanca que se cumplen hoy jueves, casi exclusivamente centrados en la exitosa gestión de la pandemia, y poner sobre la mesa su plataforma política de cara al futuro, un sendero que quiere transformar el estado del bienestar y poner al gobierno federal al frente de las respuestas sociales.

Y eso que Biden tendió la mano constantemente a sus opositores para que hagan sus propuestas, se establezca el diálogo y se lleguen a acuerdos. Porque si no es así, dijo el presidente, sus rivales geopolíticos van a aprovechar la coyuntura para quitar un liderazgo mundial a Estados Unidos, algo que la administración Biden está tratando de recuperar tras los cuatro años de gobierno Trump.

Es mucho, advirtió, lo que está en juego. “Tenemos que demostrar que la democracia aún funciona”. En política exterior, tuvo advertencias para China y Rusia, pidiendo juego limpio y respeto a los derechos humanos.

El de Biden fue más bien un discurso seco, sin grandes momentos pero con un leitmotiv claro de esperanza y horizonte lleno de posibilidades.

Algo que sí fue significativo fue el vacío en la audiencia, que limitó la presencia de legisladores por las medidas contra el Covid-19 y que privó el evento de los clásicos momentos de aplausos y vítores y quejas y runrunes tan característicos.

Aunque lo realmente histórico ocurrió a espaldas del mandatario: por primera vez en la historia, dos mujeres presidían la sesión.

Biden estuvo todo el rato flanqueado por la vicepresidenta (Kamala Harris) y la presidenta de la Cámara de Representantes (Nancy Pelosi), primera vez en la historia que dos mujeres ocupan el segundo y tercer lugar en la línea de sucesión al poder. “Señora vicepresidenta. Señora presidenta de la Cámara de Representantes. Ningún presidente había dicho estas palabras desde este atril, y ya es hora”, dijo Biden al inicio de su discurso, a modo de saludo. Hubo una ovación en el hemiciclo.

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