Xalapa

Ayer domingo, mi madre luego de meses de pandemia, decidió salir temprano a pasear al perro, acicaló a Rutilio y fuímonos, la calle  completamente vacía y ella dijo a caminar por la céntrica avenida Ávila Camacho; tardo un buen rato, hasta que me llamó sobresaltada que había tenido un accidente muy cerca de la casa, y estaba con unos agentes de tránsito; yo que amo a mi Mamaconda, corrí cual saeta al rescate, llegando al lugar de los hechos, vi un camión de la Coca Cola y pensé lo peor, pero no, ¡Gracias a Dios!, nada grave había pasado; resulta que el camión quien sabe de que modo, se atoró en un cable extraño que colgaba de un poste, y justo al pasar cerca de ahí, el cable se la pasó a traer de corbata a mi ilustre madre. 

El cable la tiró al piso y de paso le puso una magullada en la cara, que duele de solo mirarle, en ese momento la llevé al hospital a que la revisaran, porque la pobre para entonces, era un émulo de Gasparín del susto, y la boca la tenía seca; ya en el hospital, luego de radiografías y bendiciones de las monjitas residentes, el asunto resultó solo en el susto y una cuenta muy gorda en la caja del nosocomio, ¡Bendito Dios!, que uno se puede dar esos lujos. 

Saliendo del San Francisco y repasando el accidente, puse atención en la gran cantidad de cables, que que hay atravesando el imaginario cielorraso de la ciudad, surgen de la nada y se adivina serán de la luz, el teléfono, el cable, la compañía de internet y hasta los cables de algún pobre cristiano, que luego de años de vida lúcida, se los arrancó y habrán ido a parar ahí.

Ahora resulta, que la ciudad no solo creció y se desparramó, con banquetas incómodas, avenidas sin razón y calles que no te llevan, mas que a la desgracia de tanto bache; hoy por hoy del cielorraso de Xalapa, surgen cables como el que se llevó a mi madre, que nadie regula, ni pone en orden; es una pena que ahora aparte de cuidarte del bache, del hoyo y de la alcantarilla destapada, también hay que ver al cielo, no te vaya a pasar a traer, un cable desconocido.

La realidad es que quien sabe en que momento, llegamos los xalapeños, a importarle tan poco a la autoridad, hubo años en los que si tu llanta se desconchinflaba, por caer en un bache, el alcalde te respondía, a mi me tocó verlo; lamentablemente hoy ese mismo alcalde, que alguna vez aparte de administrar la ciudad con eficacia, también hizo en tiempo y forma, la obra del Circuito Presidentes, lo tiene complicado en la boleta, debido a la desidia, la incompetencia y la falta de oficio político de su antecesor.

Que lamentable que el Movimiento Regeneración Nacional, en la pasada contienda, eligiera como candidatos a gente tan impresentable, que le ha trabajado en contra, esos personajes, porque no es uno, son varios; no promueven, ni agilizan el cambio que tanto pregona la 4T, esos personajes simple y llanamente han empeorado lo que había antes. 

Sería deseable que para estas elecciones de junio, don Esteban Ramírez y su grey, le eche el ojo muy bien a los candidatos, ya que de ellos dependerá la continuidad para 2024; está cañón pensar que David Velasco, representando al Frankenstein electora ese que lleva en su bandera, tenga posibilidades en la contienda con Ricardo Ahued; digo David es muy cuate y buena onda, pero hay niveles. 

Cosas de la vida y menudencias 

Con todo el respeto y cariño para mi querida maestra Gloria Sánchez, eso de declarar que hubo infiltradas desde la derecha, en los grupos de lucha feminista mexicanos, para descalificar a Félix Salgado Macedonio, es como para perderle el cariño, ¡No maestra!, no es por ahí. 

Este fin de semana el diputado Juan Javier Gómez Cazarín, caminando y trabajando hombro con hombro, con la gente de Arrollo de Liza, allá por el rumbo de San Andrés Tuxtla, Veracruz, hermosa tierra ¡Caray!. 

Así mis hermosos, arrancamos semana, nos leemos mañana.

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