Diálogo entre ciudades

En La región más transparente Carlos Fuentes nos regala un mosaico de la vida nacional donde la Ciudad de México es un personaje más; quizás el principal. El espacio del antiguo deefe se convierte en el marco de encuentro de realidades irreconciliables, de diálogo entre las vanguardias, de historias desapercibidas. En la novela, la espacialidad es una suerte de guía hermenéutica para la interpretación de los signos arquitectónicos: por un lado los del México moderno, edificios cosmopolitas donde se llevan a cabo negocios millonarios, donde el poder se encumbra, donde se decide sobre el futuro del país. Por el otro, los antiguos vestigios de épocas que se han ido pero que, a su vez, siguen presentes en el imaginario popular del mexicano; la catedral, los conventos, los barrios de arrabal. Se trata de la ciudad y sus lugares,  ¿de qué otra forma se puede comprender la vida cotidiana si no es en función de sus espacios cotidianos?

Parece que Raúl Bucio logra atender a ese cuestionamiento en su exposición fotográfica Diálogo entre ciudades. Su obra, que se inaugura hoy en el Centro Recreativo Xalapeño, es un ensayo fotográfico interesantísimo donde pone a dialogar a más de cuarenta ciudades a través de su arquitectura. Bucio se alinea con la escuela de Düsseldorf para buscar la nueva objetividad. Afirma, al igual que sus maestros, que la fotografía puede ser usada como documento y puede ser objetiva. Yo difiero. Prefiero, por mucho, el planteamiento de Dzga Vértov cuando afirma que lo único objetivo es la cámara, el ser humano no. 

Con lo anterior no busco restar mérito al trabajo del artista plástico originario de la Ciudad de México que, en un esfuerzo memorable, realizó un recorrido por ciudades de Estados Unidos, América Latina, Europa y África. El criterio para elegirlas, afirma, ha sido un tanto azaroso; dependiendo siempre de sus posibilidades para viajar. Patrocinado por el FONCA y la AMEXCID ya ha logrado visitar La Habana, San Francisco, Mérida, CDMX, Campeche, Frankfurt y Marrakech, pero quedan muchas en su lista. Eso es, a mi parecer, lo más interesante de la muestra: que no está terminada, que crece día con día. 

Al igual que en el libro de Fuentes, el trabajo de Bucio es una especie de guía interpretativa. Ubica al espectador frente a su cotidiano y, a su vez, le enfrenta al cotidiano de la gente en otras ciudades, afirma el egresado de La Esmeralda. ¿Cuáles esos puntos en común entre las ciudades? pregunto mientras realizamos un recorrido por la muestra exclusivo para Eureka Medios. El primer pretexto es la arquitectura, responde, y el segundo es la composición, si te das cuenta, la mayoría de las composiciones son iguales. Efectivamente, la composición de todas las fotografías es muy similar, los mismos encuadres, la misma perspectiva y las mismas nomenclaturas permiten al espectador citarse ante una suerte de ventana directa a cada ciudad. Es así ciudades que no se parecen se ponen a dialogar, me dice al tiempo que caminamos entre las dos salas que integran la exposición. 

Es inevitable que La región más transparente venga a mi mente mientras observo las líneas,  las sombras y los puntos de fuga de Diálogo entre ciudades. Raúl Bucio parece disfrutar de mi reminiscencia literaria y sentencia: Aquí el protagonista no es la gente, el protagonista es el edificio. Son personajes que todos conocemos y de los que nuestro abuelo puede contarnos historias. Aunque para mí la fotografía es objetiva, las personas que ven las imágenes encuentran en ellas historias de su propia vida.

Yo, que soy un humanista empedernido, siempre encontraré a las personas más fascinantes que los edificios pero, debo admitir, disfruté muchísimo la obra fotográfica de Bucio. Espero que pronto incluya a Xalapa. Total, como dijo Carlos Fuentes, para eso se hizo la Revolución, pues, para que hubiera fraccionamientos en la Ciudad de México.

Historia: Daviel Reyes

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