Moda sustentable, la respuesta a una industria contaminante

México, 30 May (Notimex).- Alrededor del mundo la moda aprovecha los recursos naturales de manera excesiva, por lo que urge analizar todos los impactos sociales y ambientales que genera, explicó Melissa O de León, experta en moda y consumo sustentable.

A través de un conversatorio de la Universidad Autónoma de Querétaro, la experta habló sobre la oportunidad de cambio que tiene esta industria mediante los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Entre los problemas que subyacen de esta industria, Melissa O de León expuso que la extracción de recursos naturales se relaciona directamente con los ODS: Fin de la pobreza, Hambre cero, Agua Limpia y Vida Submarina. En este punto, evidenció que existe el desplazamiento de tierras de cultivo por plantaciones de algodón y poliéster -materia prima utilizada en diferentes textiles-.

Señaló que vulneran a las comunidades en su oportunidad de alcanzar una soberanía alimentaria, además de que propicia la degradación del suelo y la contaminación por pesticidas utilizados en dichas plantaciones.

Agregó que este sector es responsable del 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), se le atribuye el 20 por ciento de contaminación del agua por residuos industriales y el aumento de los residuos sanitarios. Por si fuera poco, existe evidencia de que genera condiciones de trabajo injustas.

Integrante de la agencia internacional de moda sostenible re-GENERATE, Melissa O de León dijo que para entender un modelo sostenible, se debe coaccionar desde la materia económica, buscar la justicia social y el soporte de los límites de planetarios en los recursos naturales.

La experta refirió que más de 75 millones de personas forman parte de esta industria alrededor del mundo, es decir una de cada seis están inmersas, en México genera más de 300 mil empleos de los cuales 70 por ciento son ocupados por mujeres.

La especialista hizo hincapié en la responsabilidad compartida entre el productor y el consumidor respecto a los hábitos de consumo, puesto que no sólo existe un impacto negativo sobre el medio ambiente, sino que también afecta a un sector de la población.

Finalmente, llamó a enfrentar esta problemática y tomar acción sobre el consumo ético, es decir, que desde su papel el consumidor se interne en el origen de las prendas y exija mejores prácticas, además de que adquiera mejores hábitos de consumo y, con ello, integre una conciencia ecológica que contemple la reducción de consumo y el reciclaje en las prendas.

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